Conoce el por qué de los Tatuajes

Conoce el por qué de los Tatuajes

¿Por qué hay personas que se tatúan el cuerpo entero y otras que ni piensan en hacerse un pequeño tatuaje? ¿Qué motivos hay detrás de la nueva cultura del tatuaje? ¿Son meramente estéticos o encierran otros significados? A continuación desvelamos las razones por las cuales la gente se tatúa

 

No somos los únicos ni los primeros en tatuarnos

Los primeros indicios de la existencia de tatuajes se descubrieron en 1991 gracias a una momia glaciar llamada Ötzi, con más de 5.300 años de antigüedad y el cuerpo cubierto por un total de 50 rayas tatuadas en su espalda y extremidades, probablemente como resultado de una ceremonia ritual.

A lo largo de la historia vemos que Ötzi no era ni mucho menos el único que se tatuaba sino más bien al contrario: el tatuaje podía tener un carácter ceremonial aunque también podía considerarse una “marca de honor” (o de deshonor), tener razones meramente estéticas o esconder un simbolismo mágico. Lo que sí está claro es que no es una moda actual sino que está con el hombre desde el principio de los tiempos.

En Egipto las mujeres se cubrían la piel de símbolos profiriéndoles un carácter mágico-sagrado, en Polinesia los tatuajes se correspondían con el rango que ocupaba el individuo en la tribu. Comenzaban a muy corta edad a pintar su piel con tinta y a mayor superficie tatuada, mayor era el rango jerárquico de la persona. Los maoríes lo utilizaban para asustar a sus enemigos durante la batalla. En Japón llegó a ser utilizado por un Emperador en el siglo V como ornamento corporal, ampliando así la fama del tatuaje japonés cómo símbolo exclusivo de la Yakuza (mafia japonesa que se distingue por tener tatuajes casi en la totalidad de su cuerpo).

En Japón marcaban a los delincuentes con la “marca de la vergüenza” y posteriormente ellos se los cubrían con figuras mitológicas para pasar desapercibidos.

A occidente llegó por mar tras las expediciones de Colón a América y del capitán James Cook por las islas de la Polinesia, evolucionando entre soldados que pasaron de considerarlo una marca militar a ser un recuerdo con el nombre de su amada, su ciudad de origen o su nombre.

A finales del siglo XX el tatuaje se asocia a la idea de pertenencia social, de inclusión en una subcultura urbana o en todo lo contrario: un camino para ser considerado un individuo único.

¿Por qué lo hacen hoy?

El profesor Peter Kappeler de la Universidad de Göttingen ha estudiado los motivos que impulsan a la sociedad actual a decorar su cuerpo con tinta, y los resultados pueden recogerse en tres grandes grupos:

  • Embellecimiento corporal: según dichos estudios, más de la mitad de los encuestados se sienten más bellos con tatuajes. Es por tanto una cuestión meramente estética, decorativa, una “tendencia de moda” que nos acerca a nuestros ancestros más de lo que pensábamos.
  • Terapia personal: otras fuentes destacan un efecto purificador o de catarsis. Los individuos intentan tomar conciencia de sí mismos a través del dolor para compensar un vacío interior. También se ve como una recompensa a la valentía y fortaleza de aguantar ese dolor. Pero no sólo es un remedio doloroso sino que además se ha comprobado que esta terapia puede tener beneficios sobre la salud del tatuado. Tanto es así que puede ayudar a superar traumas tapando heridas físicas y emocionales. Ejemplo de ello son las personas que deciden cubrirse con tatuajes las cicatrices de su piel, o aquellas que se tatúan dolencias como es el caso de los diabéticos.

Accidentes de tráfico, mastectomías, vitíligo… todas estas cicatrices pueden taparse para que florezcan como un nuevo tatuaje, dejando atrás complejos e inseguridades.

  • Motivos rituales: Es muy común escuchar hablar del significado intrínseco de los tatuajes: el nacimiento de un hijo, una fecha importante, una mascota, un familiar… todo esto imprime un carácter simbólico, un acto ritual donde honramos a la persona o situación grabándonosla en la piel para siempre.

¿Qué hay detrás del dolor?

El sistema mesolímbico se encarga de segregar dopamina para nuestro cerebro como recompensa ante acciones voluntarias tales como el dolor de ser tatuado. Este enfrentamiento representa una prueba de valor cuya superación desata euforia. Tanto es así que el portador de dichas muestras de victoria se siente no sólo más contento sino que su auto-imagen se vuelve más positiva, viéndose atractivo, interesante y seguro de sí mismo.

Ya sea para sentirse más bello, más seguro o para ir tras la búsqueda de esa sensación de pertenencia subcultural, lo cierto es que a la hora de tatuarse casi siempre existe un motivo psicológico detrás y que en pocas ocasiones es un hecho fortuito e improvisado. Hay tantos motivos como personas pero tatuarse la piel es sin duda una característica propia de las gentes del siglo XXI.